SOS Cuba

El pasado 11 y 12 de julio la historia del pueblo cubano fue marcada por las mayores protestas contra el gobierno desde la revolución de Fidel Castro. Los gritos de las protestas en Cuba resonaban en distintos lugares del país. El coro de voces en las calles por “Libertad, libertad, libertad” y “Cuba libre” iba acompañado de pancartas pidiendo auxilio y socorro para Cuba (“SOS Cuba” y “Patria y Vida”).

La desesperación por falta de alimentos y atención médica en medio de la pandemia fueron recibidos por lo que algunos catalogan como abuso de fuerza y violencia policial. Sentimientos de dolor, angustia, y depresión al sentirse como prisioneros dentro de su propio país, llenan los corazones del pueblo cubano y sus familiares en el extranjero.

No cabe duda que Cuba está en crisis. De hecho, son muchos los lugares y gente en todas partes del mundo que están en crisis y carecen de paz.

Jesucristo aseguró que en este mundo habría aflicción y sufrimiento, pero también aseguró darnos la paz que nos permite sobrellevar las dificultades de la vida (Juan 16:33). Tal vez sientes que los problemas y la angustia ha creado un estado de perpetua desesperación en tu corazón.

Quizá realmente nunca hayas vivido en paz. Quizá la lucha por las cosas básicas para sobrevivir sea cada vez más pesada. Quizá nunca te hayas sentido libre.

Debes saber que no estás solo si sientes que la desesperación – por falta de soluciones a serios problemas – ha llegado a su punto culminante, y te sientes prisionero de la incertidumbre. Es mucha la gente que siente lo mismo que tú y son muchos los que han encontrado paz y libertad en medio de una crisis al acudir a Dios.

Dios – y no el gobierno – es el único que puede darte la serenidad que tanto necesitas. Dios te ama y te brinda paz y libertad en medio de la crisis, ya sea en Cuba o en cualquier otra parte del mundo.

Aquí estamos para apoyarte y orar por ti, para que Dios guie tus pasos. Envíanos un WhatsApp o un email hoy.

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Paso 1 – ¡Dios te ama y tiene un plan para tu vida!

La Biblia dice, “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, [Jesucristo] para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16). Jesús dijo, “Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia,” lo que significa una vida completa y llena de propósito (Juan 10:10). Pero aquí está el problema:

Paso 2 - Somos pecadores y estamos separados de Dios.

Todos hemos hecho, pensado o dicho cosas malas, lo cual la Biblia llama ‘pecado’. La Biblia dice, “Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Las consecuencias, o la paga del pecado, es muerte—separación espiritual de Dios (Romanos 6:23). ¿Las buenas nuevas?

Paso 3 - ¡Dios envió a su Hijo a morir por tus pecados!

Jesús murió en nuestro lugar para que nosotros podamos vivir con Él eternamente. “Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Pero no terminó con su muerte en la Cruz. ¡Resucitó y vive todavía! “Cristo murió por nuestros pecados … fue sepultado … resucitó al tercer día según las Escrituras … se apareció a Pedro, y luego a los doce [discípulos]. Después se apareció a más de quinientos” (1 Corintios 15:3-6). Jesús es el único camino a Dios. Jesús dijo, “Yo soy el camino, la verdad y la vida—le contestó Jesús—nadie llega al Padre sino por mí” (Juan 14:6).

Paso 4 - ¿Te gustaría orar para recibir el perdón de Dios?

No hay nada que podamos hacer para ganar la salvación; somos salvos por la gracia de Dios cuando tenemos fe en su Hijo Jesucristo. Sólo tienes que reconocer que eres pecador, que Cristo murió por nuestros pecados, y pedir, con una oración, Su perdón. Orar es simplemente hablar con Dios. Él te conoce y te ama. Lo más importante para Él es la actitud de tu corazón: la honestidad. Sugerimos hacer la siguiente oración para aceptar a Jesucristo como Salvador:

“Querido Señor Jesús, Sé que soy un pecador. Te pido perdón y me aparto del pecado. Creo que moriste por mis pecados y resucitaste para darme una nueva vida. Te entrego el control de mi vida. Te invito a entrar en mi corazón y en mi vida. Confío en ti como mi Señor y Salvador por el resto de mi vida. En tu nombre, Amén.”

¿Hiciste está oración?